HOY:
Miércoles 01 de Febrero de 2023 /
Abierto de 10 a 14h y de 16 a 20h
Desde el 20 de noviembre de 2022
Exposición temporal
Y la víctima era yo
Art al Quadrat
Gratuita
Los patrones culturales de la violencia patriarcal hacia las mujeres está normalizado. Aquella violencia leve, tanto física, como sexual, psicológica, ambiental y económica queda difundida y enmascarada como no violencia junto con la disculpa social hacia los maltratadores por no pasar el límite de gravedad. Lo podemos ver reflejado también en el ámbito que nos mueve, el artístico. Solo tenemos que traer a la mente obras "maestras" de la historia del arte donde las violaciones, coacciones, raptos y amenazas hacia las mujeres se contemplan no como una vulneración hacia ellas, sino como una "belleza" intrínseca a los actos violentos de nuestra cultura heredada.

Está claro que esta complicidad no se sostiene en hechos aislados y casos personales sino que la espiral de violencia se mantiene y sustenta gracias a la estructura de poder que viene desde los estados, las leyes, la justicia, las fuerzas de seguridad y la política desde los cuales se invisibiliza que hay un problema de fondo poniendo en entredicho, en muchos casos, su existencia. ¿Pero como hacerla visible?

Según la macroencuesta de violencia hacia las mujeres de 2019 realizada desde la Delegación de gobierno contra la violencia de género un 32,4% de mujeres españolas mayores de dieciséis años ha sufrido a lo largo de su vida violencia en alguna de sus formas. Esto equivale a 6.605.825 de mujeres españolas. En el mismo estudio se refleja que: un 8,9% ha sufrido violencia sexual (1.810.948 mujeres); un 11% violencia física (2.234.567 mujeres); un 11,5%, violencia económica (2.350.684 mujeres); un 23% violencia psicológica emocional (4.744.106 mujeres); y un 27% violencia psicológica de control (5.500.704 mujeres) combinándose entre ellas.

Dentro de estos actos, la violencia psicológica (emocional y de control) es la gran desconocida: poco documentada, poco estudiada, poco tenida en cuenta, poco creíble para la sociedad y poco demostrable ante los procesos judiciales, por eso las mujeres no denuncian. Sin embargo, personas expertas en psicología avisan que deja una impronta profunda en la mujer que lo sufre con unas secuelas que perduran en el tiempo: baja autoestima, anulación, depresión, sentimientos de culpabilidad y vergüenza, indecisión, inseguridad que pueden llegar a paralizar la defensa de las propias víctimas quién, en muchos casos, no saben que están inmersas en un maltrato continuo. 

Quizás alguien pueda dar alerta a los signos de violencia psicológica más visibles: amenazas, gritos, control de la manera de vestir, de lo que se dice, con quien se habla... pero en su variante más sibilina ciertos mecanismos se camuflan: desprecio, chantaje emocional, mostrarse como una víctima, hacer sentir culpable. Detrás, un hombre maltratador con perfil de perverso narcisista, seductor, sobreestimado, sin empatía, envidioso que explota los otros para llegar a sus fines enarbolando el papel de víctima para entonar el "pobre de mí".

A veces, la mujer no toma conciencia de esta situación hasta que su red de apoyo le señala aquellos hechos como tal. Reconocerse como víctima es el primer paso para saber que ha sufrido maltrato. Entonces hay un proceso de reconocimiento, de transformación que la confronta al discurso victimista que la pareja ha estado tomando. "y la víctima era yo" refleja el momento donde una mujer repara que ha sido sometida a una violencia psicológica invisible, enmarcada dentro de la cultura asumida. En la obra, nos metemos en la piel de una de estas mujeres llevando la frase en la espalda. Con este acto, el hecho violento normalizado se transforma en un acontecimiento lleno de connotaciones mediante la comprensión de lo que le ha pasado y no solo por haberlo sufrido, sino que ha marcado un antes y un después en su vida.

La mirada de esta mujer se ubica en el exterior haciendo florecer en el espacio público su condición y dando cuenta de un renacimiento, una apertura, un final de etapa. El camino ahora es largo pero constante, duro pero acompañado por los lazos de sororidad. Después de tomar la fotografía se retira la frase del cuerpo como una piel que muta y se regenera. Os deseamos compañeras que mutéis y os regeneráis. Lo merecéis.

De 20/11/2022 hasta 26/02/2023
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Art al Quadrat

En el año 2002 nace el grupo artístico Art al Quadrat formado por Mónica y Gema Del Rey Jordà (Valencia, 2 de agosto de 1982). Son licenciadas en Bellas Artes en 2005 y tituladas en el Máster en Producción Artística en 2008 por la Facultad de Bellas Artes San Carlos de Valencia (UPV). Además desde 2013 Mónica es doctora en Bellas Artes por la misma universidad obteniendo el Premio Extraordinario de la UPV en 2014.

Disfrutan de varias becas y programas de creación como Cultura Resident del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana en 2021, Art Públic, Universitat Pública de la Universitat de València, 2020, Las becas Hàbitat del Ayuntamiento de Castellón 2013/14, la Cátedra Arte y Enfermedad de la UPV 2013. También han recibido becas de investigación como la FPU (M) 2008-12, sendas becas de excelencia UPV 2007 y 2010, las Becas Erasmus para estudiar en Lahti Politechnic University Finlandia en 2003 y Promoe en la Universidad de Guadalajara, México 2005.

Han realizado estancias y residencias en Barcelona (Fabra i Coats), Viena, Londres, Kassel y Santiago de Compostela (II Encontro de artistas novos 2012). Recientemente su obra ha sido galardonada con el Segundo premio en los Encuentros de Arte Contemporáneo del Instituto Alicantino de Cultura 2021, Segundo Premio en el Certamen de Artes Plásticas Ciudad de Felanitx 2018, Primer Premio ECOARTIST en el Festival VESOS en Valencia 2018, Primer Premio en la XII convocatoria de Instalaciones de Mujer en el Centro Comarcal de La Cabrera (Madrid) 2017, Primer Premio en el 2º Encuentro de artistas Villalart en 2017, Biennal de Arte de Mislata 2016, Arts Visuals Can Felipa 2016 y Premio Nacional de Arte Joven Pancho Cossio 2014.

En la actualidad su obra está marcada significativamente por la superación del trauma transgeneracional de la Guerra Civil española con obras que se centran en historias de mujeres trabajando mano a mano con familiares e historiadores/as como en Las Jotas de las Silenciadas, 2016; Al refugio, 2016, Yo soy. Memoria de las rapadas, 2018 (MUVIM) y De coros, danzas y desmemoria, 2020 (Centro del Carmen Cultura Contemporánea de Valencia).

Lugar

Hall del Museo
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